Los dos atajos de concentración
macOS no tiene una interfaz pública para activar un modo de concentración; la vía prevista es la app Atajos. Por eso Tomatino ejecuta dos atajos, y trae los dos consigo. Si falta uno, el resumen y la pestaña Modo de concentración ofrecen un botón que lo añade, y la app Atajos solo pregunta si seguir adelante. No hay nada que construir, y te queda un único interruptor: Controlar el modo de concentración de macOS en los ajustes. Crearlos a mano también funciona, con una acción Definir modo de concentración en cada uno, solo que entonces el modo que tenías antes sigue apagado después de la sesión.
Los dos vienen ajustados a No molestar. Si al empezar la sesión había otro modo de concentración activo, incluido uno programado, vuelve en cada descanso y cuando pausas o restableces. Para otro modo, elígelo en los dos atajos, o indica en los ajustes los nombres de atajos que ya tengas. A Tomatino solo le importa cómo se llaman, nunca lo que contienen.
Por qué lo hice
Nunca he podido concentrarme mucho tiempo en una sola cosa.
Nunca fue por falta de interés. Me sentaba, empezaba, me iba por las ramas, y una hora después tenía poco que enseñar.
La técnica Pomodoro fue lo primero que cambió eso, porque me quita la decisión: el temporizador dice cuándo trabajo y cuándo paro, y desde entonces no tengo que negociarlo conmigo.
A los temporizadores que había les faltaba la parte que de verdad protege una sesión. Empezar una significaba cada vez dos cosas más: activar un modo de concentración para que nada me interrumpiera, y poner la música con la que me concentro. Dos pasos al principio, dos al final, y cada uno una ocasión de volver a irme por las ramas. Así que Tomatino hace las dos cosas y las deshace cuando empieza el descanso. Lo que necesita para el modo de concentración, lo trae consigo.
¿25 o 50 minutos?
Elige 25 minutos cuando lo difícil es empezar
Cuando sigues aplazando la tarea, cuando te falta energía, cuando el trabajo es menudo: correo, papeleo, ordenar. El bloque corto baja el listón. Media hora se acaba antes de que la resistencia aparezca de verdad. Es también la duración para empezar si nunca has trabajado así.
Elige 50 minutos cuando el trabajo necesita carrerilla
Programar, escribir, diseñar. Todo aquello en lo que los primeros diez minutos se van en volver a donde estabas. 25 minutos apenas alcanzan para meterse de lleno en el problema antes de que suene el temporizador, y cada interrupción te vuelve a costar esa carrerilla.
Alárgalo si te molesta que suene porque por fin te habías metido de lleno.
Acórtalo si notas resistencia antes incluso de empezar.
Tomatino ofrece de 5 a 90 minutos, y la pestaña Temporizador te muestra cuánto suma un ciclo entero antes de que te comprometas.